Mi madre tenía un dolor insoportable en pierna ya que tuvo un ataque de herpes zóster. Tenía muy poco conocimiento de los protocolos. Sin embargo, tomó seis dosis de gotas tres veces al día durante tres días. La consiguiente reacción exagerada fue inevitable, pero la inflamación de los nervios desapareció y al cuarto día sólo quedaba una ligera sensación de hormigueo. Esto es un milagro dado que otros con una condición similar no querrían vivir con el dolor. Todo ello sin analgésicos recetados ni antivirales.
